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Valor de las piezas


Las torres, caballos, alfiles, damas y peones tienen diferentes formas de mover. Una dama puede hacer todo lo que una torre, y más. Una torre con la ayuda de su rey puede dar jaque mate al rey enemigo en un tablero vacío, mientras que el alfil o el caballo no pueden.

No sorprende entonces aprender que una dama se considera superior a una torre, que a su vez suele tener un valor superior a alfil o caballo.

La calidad

Atendiendo a su fuerza, el caballo y el alfil se denominan piezas menores o ligeras, y la torre y la dama, piezas mayores o pesadas. La diferencia de valor entre una pieza y otra se conoce como "calidad",  de modo que, si un bando tiene un alfil mientras que el contrario tiene una torre, se dice que el bando fuerte tiene "calidad de ventaja" y si un jugador cambia intencionadamente una de sus torres por un alfil o caballo, se dice que "sacrifica la calidad".

Equivalencia en peones

Una de las primeras cosas que cualquier nuevo jugador de ajedrez aprende son los valores relativos de las piezasPara hacer esta simplificación valoramos cada pieza con un número de peones equivalente y esta comparación nos ayuda evaluar la posición y decidir si un cambio de piezas es favorable o no.

Por ejemplo, una torre vale como cuatro o cinco peones y una dama por ocho o nueve, aunque conviene aclarar que el jugador de ajedrez avanzado no anda sumando estos valores durante la partida, sino que los pondera intuitivamente.
De una manera simplificada, la siguiente escala de valores da una idea de la relación de valor de cada una de las piezas valorados como número de peones:
  • Peón = 1
  • Alfil = 3
  • Caballo = 3
  • Torre = 5
  • Dama = 9
No se puede asignar un valor estático a las piezas, ya que las circunstancias pueden alterar drásticamente su eficacia, por ejemplo, un peón a punto de coronar  vale mucho más que al comienzo de la partida. 
Con las valoraciones anteriores se comprende que no cuenta solamente el número de piezas, sino cuáles son (más adelante aprenderemos que también cuenta su coordinación y su colocación).

El Rey

No se puede asignar un valor al rey, ya que su papel especial en el juego lo pone más allá de la consideración material. En términos de capacidad de lucha, sin embargo, un rey utilizado como una pieza atacante es aproximadamente tan eficaz como un caballo o alfil.

La necesidad de mantenerlo a salvo de los ataques, sin embargo, impide el uso agresivo de la Rey hasta que el peligro ha desaparecido del tablero. 

Por tanto, hacia el final de la partida el rey aumenta su valor como pieza de ataque y es frecuente que presente un comportamiento más agresivo.

El Peón

El humilde soldado de infantería de ajedrez es la más débil de todas las piezas, pero en esa misma debilidad se encuentra su mayor fortaleza. Cualquier otra pieza debe escapar del ataque de un peón. Si, por ejemplo, un caballo o una torre atacan a un peón, es suficiente cualquier pieza para defenderlo, porque entonces capturar el peón supondría una pérdida de calidad. Por otro lado, si un peón ataca un caballo o una torre, la pieza atacada rara vez puede aguantar bien plantada, incluso si se protege con otra, ya que su captura supondrá la pérdida del caballo o torre por un simple peón. 

Los peones son por lo tanto las más eficaces piezas para el control espacio en el campo de batalla de ajedrez. Los caballos, alfiles, torres y damas no se atreven a pisar las casillas atacadas por peones.

Los peones definen los límites del territorio de cada bando. Un avance planificado y progresivo de los peones puede ganar espacio de maniobra para las otras piezas y cortocircuitar las del oponente. 

Alfiles y Caballos

La mayoría de los jugadores puede concluir rápidamente que las reinas son las piezas más poderosas y los peones los más débiles, sin embargo las piezas intermedias causan un poco más de confusión. Sólo con algo de experiencia aprendemos que las torres superan a las piezas menores, pero es más difícil comparar el caballo con el alfil, pues ambas piezas completamente diferentes y tienen una valoración muy similar

Según nuestro baremo el alfil y el caballo equivalen a unos tres peones, aunque la verdad es que estas dos piezas no son exactamente equivalentes entre sí, pues en general suele ser ligeramente más valioso el alfil. Más adelante en la comprensión de ajedrez, aprenderás que el valor de estas dos piezas depende de la posición del todas las piezas.

El alfil es una pieza de largo alcance, con movimientos rápidos de un lado del tablero al otro, pero siempre limitado a las casillas de un mismo color. Treinta y dos de las casillas del tablero permanecen inalcanzables más allá de su horizonte. El caballo, por el contrario, puede llegar a cualquier parte, tomándose su tiempo.

En términos generales, si el juego está abierto y el tablero despejado de peones, el alfil es superior, sobre todo cuando hay acción en puntos muy distantes entre sí. El alfil en tales casos puede trabajar en ambos lados del tablero al mismo tiempo; puede ayudar con el ataque, y al mismo tiempo mirar hacia atrás a la defensa. Cuando los peones se bloquean unos contra una otros, las diagonales están cerradas, y el juego es lento y localizado, entonces el caballo se encuentra en su salsa y es más efectivo.

Aunque caballo y el alfil son de un valor aproximado, la pareja de alfiles es casi siempre superior a los dos caballos. Dos alfiles pueden dar jaque mate a un rey solitario, pero dos caballos no pueden. Los dos alfiles, operando en casillas de diferentes colores, se complementan perfectamente. Entre ellos no se estorban y juntos pueden cubrir todo el tablero. 

La Torre

En las primeras etapas del juego, la torre tiene un papel secundario y por tanto, menor de lo que su valor podría sugerir. La Torre necesita de líneas abiertas: hasta que se intercambian algunos peones, las torres carecen del espacio que necesitan para actuar con eficacia. También, ya que la Torre es fundamentalmente más valiosa que los Caballos o los Alfiles, una torre debe evitar los ataques por las piezas menores. Cualquier Torre llevada campo abierto del tablero demasiado temprano se expone a encontrarse acosada por los ataques de alfiles y caballos.

La tabla de valores sugiere que una torre y un peón valen lo mismo que un alfil y un caballo, pero dicho cambio calcularse con cautela. Las torres y los peones necesitan tiempo demostrar su valor. Un peón, al avanzar, hace más real su eventual amenaza de convertirse en una dama. Cuando las líneas se abren, las Torres entran en acción. Pero en las primeras etapas de la partida, el alfil y Caballo en combinación son frecuentemente más que una por torre y un peón. A pesar de ello, el cálculo del cambio de torre por Alfil y dos peones, o un caballo y dos peones, es una buena aproximación a la manera en que funcionan las cosas en la práctica.


La Dama

Vale un poco más de dos torres o casi lo mismo que tres piezas menores (como se conoce generalmente a alfil y caballo). Curiosamente, aunque la dama se mueve como la torre o el alfil, vale más que el valor combinado de estas dos piezas.





Ejercicio 1

Practica la posición

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La Dama contra los 8 Samurais

En la posición de la derecha las blancas, jugando bien, deben ganar la partida.

Para ello la Dama debe capturar rápidamente peones, intentando aislarlos y atacarlos por la base de la cadena mientras da jaques al rey negro para perjudicar su posición y mejorar la suya propia.

Si tienes problemas para ganar juega con negras y estudia como juega la máquina.
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